El Ejército estadounidense ha llevado a cabo recientes ataques "en defensa propia" en el sur de Irán, dirigidos a lanzaderas de misiles y embarcaciones que colocaban minas. Estas acciones han vulnerado el alto el fuego con la teocracia persa, incluso mientras el presidente Donald Trump asegura en redes sociales que las negociaciones “avanzan bien”. Según el Mando Central de EE. UU., los ataques se realizaron "para proteger a nuestras tropas de las amenazas planteadas por las fuerzas iraníes".
Los ataques se producen en un contexto de negociaciones entre ambas partes para alcanzar un posible acuerdo que ponga fin a la guerra y reabra el estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente un 20% del transporte marítimo mundial. Irán mantiene un bloqueo 'de facto' desde el inicio del conflicto con EE. UU. e Israel, el 28 de febrero.
Responsables iraníes han señalado que han llegado a "acuerdos sobre numerosos asuntos" con Washington, aunque advierten que un pacto global aún no es inminente. El portavoz de política exterior de Teherán, Esmail Baquei, subrayó que no hay "plazos ni fechas límite" para ultimar el acuerdo con EE. UU.
Estas afirmaciones contrastan con las declaraciones de Trump, quien el sábado informó que un acuerdo sobre la guerra, incluyendo la reapertura del estrecho de Ormuz, está "prácticamente cerrado" tras conversaciones con Israel y otros aliados de la región. Sin embargo, un día después, el presidente estadounidense indicó que había ordenado a sus representantes que no precipitara el posible acuerdo.
Trump ha sugerido que cualquier acuerdo para finalizar la guerra debe incluir la obligación de varios países, incluyendo Arabia Saudí y Pakistán, de unirse a los Acuerdos de Abraham, impulsados por EE. UU. para normalizar relaciones con Israel. Esta propuesta ha suscitado críticas entre los republicanos que abogan por una línea más dura hacia Teherán, complicando las negociaciones.
Arabia Saudí, que ha sido objeto de atención por parte de Trump, insiste en que cualquier acuerdo debe establecer una hoja de ruta hacia un Estado palestino. Este punto también es crucial para Pakistán, que no reconoce a Israel.
Los Acuerdos de Abraham, que comenzaron entre Israel, los Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, se han ampliado a otros países como Sudán, Marruecos y, más recientemente, Kazajistán. Estos pactos buscan fortalecer la cooperación en diplomacia, economía y seguridad en la región, y la Administración estadounidense los considera esenciales para establecer plenas relaciones con Israel.

















