
El camino en la industria musical no es una línea recta llena de aplausos, sino un trayecto lleno de "no", salas vacías y canciones que no alcanzan las reproducciones esperadas. La diferencia entre quienes llenan estadios y quienes se quedan en el camino no es la ausencia de fracasos, sino la determinación de levantarse una vez más. Cada puerta cerrada es solo una lección disfrazada de tropiezo.























