
Una joven brasileña va a estudiar a España y, de repente, empieza a tener dificultades para dormir, crisis de llanto y una sensación constante de aprensión. Preocupada, busca ayuda psicológica. En la consulta, rellena cuestionarios para evaluar los síntomas de ansiedad y depresión. Pero estas preguntas, validadas en otro contexto cultural, ¿captan realmente lo que ella está sintiendo? Y esto lleva a otra pregunta importante: ¿cómo funcionan las comparaciones internacionales que establecen, por ejemplo, ¿qué país tiene la población más ansiosa?