
Madrugar o Trasnochar: Descubre el Ritmo de Tu Cuerpo
Guillermo Sammartino¿Madrugar o trasnochar? La popularidad de levantarse a las cinco de la mañana como fórmula del éxito ha crecido entre influencers, pero este estilo de vida no es apto para todos. El verdadero desafío radica en la desconexión entre nuestra jornada diaria y el ritmo natural de nuestro cuerpo.
Sin culpa: Un estudio reciente sugiere que el cronotipo —la tendencia a dormir y despertar temprano o tarde— está en gran medida influenciado por la genética. Una investigación con casi 700,000 participantes identificó 351 genes vinculados a la predilección por las mañanas o las noches. Estos hallazgos se basaron en datos de UK Biobank y 23andMe, que fueron cruzados con registros de actividad más objetivos, proporcionando una visión amable y rigurosa de nuestras preferencias de sueño.

¿La genética determina tu forma de dormir?
Los resultados revelan diferencias significativas en el horario de sueño. Aquellos con más variantes genéticas asociadas a los “madrugadores” tienden a dormir 25 minutos antes que los noctámbulos. Esta diferencia, aunque pequeña, se convierte en un patrón estable de descanso, respaldada por la expresión genética en áreas del cerebro relacionadas con las hormonas, la percepción de la luz y el ritmo circadiano.
Además, un estudio del Imperial College London plantea un punto interesante: los noctámbulos tienden a sobresalir en pruebas de cognición, como memoria y velocidad de procesamiento. Esto desafía la creencia de que madrugar garantiza una mayor eficiencia.
Más allá de la dicotomía: Subtipos de cronotipos
La clasificación simple de “búhos” y “alondras” se queda corta. Un estudio de McGill University, publicado en Nature Communications, identifica cinco subtipos biológicos dentro de estas categorías clásicas. Algunos noctámbulos presentan mejor rendimiento cognitivo y capacidad de regulación emocional, mientras que otros pueden estar más propensos a problemas cardíacos o depresión. La clave radica en cómo cada individuo vive según su cronotipo.
La evolución del cronotipo a través de la vida
Es crucial entender que el cronotipo varía con la edad. Los niños suelen ser madrugadores, mientras que en la adolescencia, un cambio hormonal promueve un desplazamiento hacia horarios más tardíos. En la adultez, el cronotipo tiende a estabilizarse, y en la vejez, se adelanta nuevamente con la disminución de melatonina. Este ciclo ayuda a explicar las dificultades de los adolescentes con horarios escolares tempranos.
El “jet lag social”
La conclusión más relevante gira en torno a lo que se denomina “jet lag social”, una desalineación crónica entre tu reloj interno y tus obligaciones. Esta desincronización se asocia con un aumento en el riesgo de obesidad, depresión, enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo 2. Así que la recomendación es clara: mantener una horario regular de sueño, aunque no sea el ideal, favorece la estabilidad del sistema.
Al final, la verdadera pregunta no es si debes madrugar o trasnochar, sino cuánto te cuesta adaptarte a tu elección.


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